31 jul. 2013

Litel Pipol (semana 9)

Nada me conmueve más que la inocencia y la luz de la infancia. Lo hablaba con una amiga estos días, sólo me logran conmover mis hijas, que me necesitan para sobrevivir, que no pueden perderse cuando necesitan estar solas ni tienen un discurso elaborado para hablar con una amiga y soltar lo que sienten..esas eran las razones que ella me daba y con las que yo estoy de acuerdo. Este fin de semana fuí de sorpresa a verlas, porque las necesito para respirar e iban a ser 4 semanas sin vernos. Amanda lloró de la alegría y me miraba como si viera lo mejor de su vida de repente y no pudiera ni creérselo, me emocionó mucho ese amor tan incondicional. Ultimamente pienso mucho sobre el tema del amor, en plan teórico, y ese será tema de otro día, pero he llegado a la conclusión de que el amor más generoso es el de querer que alguien sea feliz por encima de todo, aunque tenga que ser lejos de tí. Hay al respecto una frase que me encanta "Te estoy tejiendo unas alas, sé que te marcharás cuando termine, pero no soporto verte sin volar" y que resume muy bien ese amor de madre. Quizá el reto sea extrapolar ese sentimiento a las relaciones de pareja, pero para ello igual es necesario verte reflejado en esos ojos como yo me he visto en los de mi hija, con incondicionalidad absoluta y la certeza de que, aunque se vayan volando, siempre nos querremos igual.

Litel Pipol. Semana 9

4 comentarios:

Carol Yepes dijo...

No podías haberlo expresado mejor....estos días en los que estoy especialmete sensiblera, me has hecho estremecer

Hache dijo...

Otra que se ha emocionado. Es así Rosa, justo así. Ese es el amor.
Me encantas.

eva menacho dijo...

Y aquí otra emocionada... y si, el amor verdadero es ese. Cómo duele y qué felices nos hace a la vez verlas crecer tan rápido...

Veronka/Verònica dijo...

Uff,Rosa.....me encantan tus pensamientos en voz alta sobre la vida.Eres una super madre y de eso tus hijas son concientes,por eso te miran y admiran de esa manera.Besos!!