Si alguna vez mi Caperucita se encuentra con un lobo feroz, no tengo dudas de que el que correrá peligro es él, porque a esta niña recursos e ideas no le faltan.
Ahí donde la veis, tan luminosa y llena de inocencia, tiene todo muy claro, y sabe que los lobos ya no dan miedo, que las mamás no te dejan sola en el bosque y que a las abuelas no hay lobo que las engañe. Y de atajos sabe un rato largo. Ya es hora de ir superando los cuentos que tanto daño nos han hecho




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